Y se hizo agua

para tocar la geografía

             de los cuerpos.

Para juntarse con la noche.

Para provocarle temblores a la Tierra.

Para que

            gima,

                     agua.

Hasta en azul:

            su sombra derramada.

Daniela Manglar

 

En el temblor de lamer una herida nace el cuerpo. El cuerpo es tierra húmeda, fruto que se abre y se derrama, sal que recuerda en el agua. Aquí la descomposición y el deseo respiran a un mismo ritmo, lo que se deshace germina, muere y se abre al sol. Y lo que toca la voz —la carne y la sombra— busca latir en el misterio de lo vivo, en los fantasmas que habitan el cuerpo y le enseñan a quedarse.

Si la tierra fuera sal es una deriva entre la materia y el espíritu, entre la pérdida y el placer. La escritura de Daniela Manglar avanza con una fuerza orgánica, húmeda y terrosa, y allí explora los bordes de lo que todavía no puede decirse. Escribe desde el aliento telúrico de quien busca morir para nacer, en ese gesto donde la palabra se hace carne y la carne deviene territorio de lo que, sin cuerpo, respira.

 

Alejandra Algorta

 

Daniela Manglar

Bogotá, 1991. Estudió periodismo en la Universidad Externado y una maestría en crítica y difusión de las artes en la Universidad Nacional de las Artes de Argentina. Actualmente cursa la maestría de escrituras creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Fue educadora popular en Buenos Aires y profesora universitaria en Bogotá. Cada día quiere ser más animal que persona. Escribe, piensa, sueña imágenes. Borda. Es cuerpo, y como cuerpo, vive entre plantas –en una casa vieja– con dos perros.

Si la tierra fuera sal - Daniela Manglar

$56.000
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Y se hizo agua

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             de los cuerpos.

Para juntarse con la noche.

Para provocarle temblores a la Tierra.

Para que

            gima,

                     agua.

Hasta en azul:

            su sombra derramada.

Daniela Manglar

 

En el temblor de lamer una herida nace el cuerpo. El cuerpo es tierra húmeda, fruto que se abre y se derrama, sal que recuerda en el agua. Aquí la descomposición y el deseo respiran a un mismo ritmo, lo que se deshace germina, muere y se abre al sol. Y lo que toca la voz —la carne y la sombra— busca latir en el misterio de lo vivo, en los fantasmas que habitan el cuerpo y le enseñan a quedarse.

Si la tierra fuera sal es una deriva entre la materia y el espíritu, entre la pérdida y el placer. La escritura de Daniela Manglar avanza con una fuerza orgánica, húmeda y terrosa, y allí explora los bordes de lo que todavía no puede decirse. Escribe desde el aliento telúrico de quien busca morir para nacer, en ese gesto donde la palabra se hace carne y la carne deviene territorio de lo que, sin cuerpo, respira.

 

Alejandra Algorta

 

Daniela Manglar

Bogotá, 1991. Estudió periodismo en la Universidad Externado y una maestría en crítica y difusión de las artes en la Universidad Nacional de las Artes de Argentina. Actualmente cursa la maestría de escrituras creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Fue educadora popular en Buenos Aires y profesora universitaria en Bogotá. Cada día quiere ser más animal que persona. Escribe, piensa, sueña imágenes. Borda. Es cuerpo, y como cuerpo, vive entre plantas –en una casa vieja– con dos perros.